martes, 5 de febrero de 2008

VERMOUTH



Eran tiempos en los que mi vínculo con los partidos de fútbol estaban directamente ligados a “la radio”. No había llegado la masificación tecnológica y la tele solo acompañaba con el partido de los viernes a la noche y el partido de la tercera de los domingos.
A propósito, ¿Se acuerdan de los partidos de la tercera? Ahí se podían ir viendo a los chicos que prometían un futuro promisorio y a los profesionales que estaban recuperándose después de alguna lesión, más alguno que no tenía lugar entre los titulares ni los suplentes. Ahora los chicos que prometen ya se fueron a los 15 años, o antes, atrapados por el buen ojo clínico del poderoso club Locarno de la segunda división del fútbol suizo.
Todo tenía un sabor especial. Un partido el viernes y el resto el domingo. Y ahí andaba yo, pasados los 6 años y la imagen sepia que me remite a la mesa del comedor de casa, el diario con la lista de partidos y sus formaciones, la boleta del PRODE que había jugado a medias con mi maestra de primer grado (a la que le pido mil disculpas por haber olvidado su nombre, ya que no lo merece) y la radio con el gordo Muñoz y su “fútbolllllllllllll… pasión de multitudes”…
Seguramente, y sin quererlo, desde allí se debe haber disparado algo a lo que no le encuentro un nombre o calificativo exacto, pero que se instaló en mi para tomarle el gusto y hacerlo después MI AMADA PROFESION y mi medio de vida.
Hoy, a más de 35 años, estoy del otro lado de la radio.
Se que no habrá chico sentado en el comedor de su casa anotando los goles. Ahora la programación televisiva-futbolera hace que los “torneos y competencias” de nuestro querido deporte se divida en viernes a la tardecita y a la noche, sábado a la siesta, a la tarde, a la tardecita y a la noche, y lo que queda (lo vendible al codificado) para el domingo en sobremesa, tarde y hasta el vermouth o la trasnoche.
Hago un apéndice para los menores de 20 años, que seguramente no tienen ni idea de lo que es el vermouth. Se trata de una bebida con alcohol, también denominada como “aperitivo”, que se sirve antes de la comida y acompañado de papas fritas maníes, queso, salame y aceitunas.
Una verdadera delicia, a la que no le puede faltar el condimento de 4 o 5 amigos embarcados en una de esas gloriosas charlas en las que cada uno de ellos es el mejor técnico de fútbol, el mejor presidente y el mejor de los amantes. No hay vermouth sin amigos, es imposible.
Volviendo al fútbol y la radio… que seguirá siendo absolutamente imprescindible para los que van manejando su camión por alguna ruta, o para el taxista de la ciudad, o para el que está trabajando o estudiando y lo acompaña de fondo, o para el que está lavando el auto, y hasta para los que están privados de su libertad, pero no privados de vivir su pasión futbolera.
Quién lo iba a decir!!! pero, bueno… acá estoy… “del otro lado de la radio”…
Jugando en el mejor de los equipos: En el del Maradona del relato y el periodismo y la ética. Víctor Hugo, obviamente, quién otro? Y además, con varios campeones mundiales… Alejandro Apo, Román Iucht, Matías Canillán, Néstor Clivati, Jorge Arcapalo, y muchos otros.
Que me olvidé de él? No, imposible… siempre habrá lugar para “El Maestro de Río Cuarto”.
Si también Osvaldo Wehbe nos volverá a acompañar cada vez que un jugador “cruce el Ecuador”, o cuando “la pelota se haga luna en la noche de Córdoba”, o cuando un jugador “de tierra adentro” le muestre al país todo su talento, o cuando el cronómetro nos diga que van 30-30 del segundo tiempo y “si quiere juéguele”…
Osvaldo es la síntesis del fútbol. Es potrero, vestuario, tablón, alambrado, abrazo de festejo con un desconocido, es medias bajas y sin canilleras, el mate compartido, es amigo cómplice, es una voz de aliento, es un consejo en el momento justo, es cada página memorable, es periodismo, es decencia…
Es un placer haber conocido al Turco, y trabajar con él.

Así están las cosas…
En medio de éste fútbol que huele a podrido, allí vamos… con las mismas ganas de siempre. Con la utopía de que alguna vez las cosas cambien. Aún sintiéndonos quijotes luchando contra molinos de viento.

La invitación es como para un vermouth... solo para los amigos.
Con la satisfacción de saber que sigo haciendo lo que más me gusta, gracias a Dios.

3 comentarios:

Mariano dijo...

QUE PUEDO DECIR DEL GRAN MAESTRO DE RÍO IV. SOY SU ADMIRADOR. VÍCTOR HUGO SABE ELEGIR A LA GENTE. GRANDE CÉSAR.

Anónimo dijo...

Cesar que lindo saber llegaste a donde aspirabas...trabajas con toda esa gente? me alegro por vos!
Estaba "browse-bloggeando" y me encontre con tu blog...y aqui te saludo
la Diva
(te acordas de mi?)

leandro dijo...

Cesar muy buena idea este blog, me alegro por tu presente y te envidio por trabajar con esos mounstros como Victor Hugo, el turco, Arca, los escucho cada vez que puedo como ahora que los sigo con River vs Veles. Un saludo y un brindis por los amigos (con Vermouth o lo que sea)